Bernardo Elenes Habas
Es imposible desligar el alma de los pueblos, de sus mercados.
Ahí subsiste la esencia de los seres antiguos y presentes.
Sus pasos, sus voces, sus batallas anónimas por la subsistencia, parte irrenunciable de la relatoría cotidiana de la vida.
Al Mercajeme de Ciudad Obregón acudió el 22 de mayo, al tercer día del inicio de su campaña, el candidato del PRI, Verde, Nueva Alianza, Emeterio Ochoa. Lo hace, ahora, recorriendo el antiguo Mercadito Unión, con más de 70 años de fundado.
Visitó, en pleno y soleado domingo, a los locatarios en sus negocios con olor a fruta, a marisma con sus pescaderías, a herbolaria rural, mercadería nutricia, reflejando los comerciantes en sus rostros, la historia de sus luchas irrenunciables por sus familias, su comunidad, a la que aportan el esfuerzo cotidiano del desarrollo compartido.
Pero también saludó a los consumidores. Hombres y mujeres que acuden temprano a realizar compras para el hogar. Y sopesó la corriente de simpatía que viene despertando desde el 19 de mayo, su candidatura y su juventud.
Porque los ciudadanos, en Cajeme, no se quedan con los discursos pronunciados por postulantes, en encuentros de colonias, barrios y comunidades. Sino que sopesan los argumentos de quienes los exponen. Se interesan por conocer su huella social y humana. Así van forjando el rumbo que su inteligencia, sus vivencias, su percepción les define hacia el 1 de julio, cuando se dispongan a darle voz a las urnas al cruzar las boletas que construirán triunfos y derrotas.
El abanderado de la coalición “Todos por Sonora”, escuchó sugerencias, planteamientos, puntos de vista de las personas a quienes saludó en su visita al activo centro comercial. Les compartió, mirándolos a los ojos, con franqueza de cajemense surgido de la cultura del esfuerzo, que se dispone a construir una nueva historia político-social para Cajeme. Con una administración donde no será difícil llegar al alcalde para plantear inquietudes, problemas comunitarios. Audiencias en las que habrá prioridad para las personas más vulnerables, adultos mayores, madres de familia, personas con discapacidad. Una administración pública que tendrá, siempre, manos extendidas, voz solidaria y disposición positiva y respetuosa para todos.
Es indudable que Emeterio se constituye en una revelación, dentro de la estructura política del Municipio.
Me lo comentan en la calle, hombres, mujeres, jóvenes, incluso de otros partidos, o que carecen de militancia. Les ha llamado la atención la juventud de Emeterio. Su crecimiento con esfuerzo claro y sustentado -ciertamente muy rápido-, en política.
Esas premisas motivaron al análisis de sus propuestas. Los proyectos para brindar seguridad a las familias con los Cuadrantes de Proximidad Ciudadana. Las estrategias para rescatar a los jóvenes que han caído en los pantanos de las drogas y la delincuencia, y prevenir que otros, miles, no sucumban ante esos pegajosos y horribles peligros, utilizando las alternativas del arte, la cultura, la creatividad a flor de piel para que se abran nuevas ventanas a sus vidas por las que entre la luz, descubran sus talentos, sopesen sus capacidades, firmen, ellos mismos, con determinación y esfuerzo, su acta de identidad para erguirse con triunfadores ante Cajeme, Ante Sonora, ante el mundo.
Eso, junto a otros proyectos colectivos encaminados a rehabilitar la estructura urbana, pavimento, alumbrado, servicios municipales eficientes, tecnología aplicada en la administración, gestoría insistente y consistente desde el Congreso de la Unión y el parlamento local para lograr la apertura de inversiones que se traduzcan en empleo y hagan florecer la Casa Común de todas las familias.
Temas que, expuestos con sencillez y claridad, le han abierto las puertas de hogares y los umbrales de la inteligencia de la gente a Emeterio: el joven a quien, como alguna vez dijera don Faustino Félix Serna sobre Manlio Fabio Beltrones, “a este muchacho lo parieron político”.
Un joven que toca guitarra. Que canta madrigales y trovas sensibles y amorosas. Que ama el deporte y defiende con pasión que la llama del amor y la unidad jamás se apague. No puede equivocarse, porque está mostrando lo que quiere para su familia. Y su familia se llama Cajeme.
Le saludo, lector.