Bernardo Elenes Habas
En Cajeme, a estas alturas del proceso electoral cuando se cierran campañas, bien se puede deducir que no hay ciudadanos indecisos.
Los candidatos que salieron a la calle por 40 días –noventa los federales-, fueron quienes primero detectaron tan reveladoras señales, cuando su labor de proselitismo comenzó a madurar.
Luego percibieron, en el tramo final de sus recorridos, que hombres y mujeres con credencial de elector vigente y disposición para acudir a las urnas, tenían ya decidido el destino de sus votos.
El debate natural que brotaba –y brota- en calles, plazas públicas, mercados, paradas del transporte colectivo, tianguis, cafés, encaminaba su relatoría urbana y rural a temas tan recurrentes como candidatos y elecciones, cuya importancia flotaba en el ambiente, como el aire mismo.
Por lo pronto, es necesario considerar que así como se constituyeron en signos reveladores y trascendentes para los observadores del devenir político-social de la comunidad, los arranques de campañas de las diferentes plataformas de candidatos, encabezadas por los aspirantes a la alcaldía; alcanzan, también ahora, esa misma magnitud por los símbolos concluyentes que grabarán en la memoria colectiva, los cierres de actividades.
Por ejemplo, en la apertura de tareas emprendidas por postulantes al interior del PRI, la incógnita era evaluar qué tanto daño le causaría al tricolor el desgajamiento de uno de sus grupos poderosos, al decidir el llamado yaqui power, apoyar a un candidato independiente.
Y, la crónica cotidiana, aderezada con recorridos, encuentros vecinales, visitas a comunidades rurales, debates oficiales o promovidos por organismos de difusión privados, dejó claro que no había barcas hundidas. No obstante que se esperaba una guerra tormentosa.
Ahora, cierran su peregrinar los aspirantes a cargos de elección popular. Y lo hace, adelantando un día – martes 26 de junio, 17:00 horas, calle 5 de Febrero entre Hidalgo y Allende, a unos pasos de Palacio Municipal-, el candidato del PRI, Verde, Nueva Alianza, Emeterio Ochoa.
El priísta no dejó de trabajar un día, porque el domingo anterior se reunieron él y Omar Guillén con ciudadanos de la Colonia Allende, donde sorpresivamente recibieron la adhesión de un numeroso grupo de familias otrora integradas a Morena. Se le unieron, también, mujeres panistas de Cócorit y habitantes de la colonia México.
Participó luego, en el cierre de campaña de Denisse Navarro, aspirante al Distrito 17; enseguida con Brenda Jaime, Distrito 16. Ayer mismo, sostuvo un encuentro con jóvenes, donde surgió el compromiso alegre de quienes tienen el mundo en sus manos y están dispuestos a la participación activa.
La señal que envíe hoy Emeterio, desde el umbral de Palacio Municipal, ante la asistencia ciudadana que logre, será reveladora de su capacidad de siembra cuarentenaria, aunado a su huella social y política como regidor, secretario de Desarrollo Social, diputado local. Y, por supuesto, podrá sopesarse la fortaleza estructural y logística de su partido, para saber si existen daños de combate ocasionados por militantes que permanecen a su interior sin definir su congruencia, más las pasiones despertadas al exterior con otros partidos.
Por su parte, Sergio Pablo Mariscal, de Morena, concluirá jornada al día siguiente -miércoles 27, 5 de la tarde-, por la calle Sonora entre No Reelección y Galeana, a un costado de Mercajeme.
Gustavo Almada, Rodrigo Bours, Rafael Delgadillo, Miguel Ángel Salomón, no me comunicaron lugares y horarios sobre los puntos extremos de sus recorridos.
No obstante, la conclusión final del trayecto cívico encaminado a renovar poderes municipales y en parlamentos local y federal, la dará la ciudadanía con credencial en mano y conciencia sin ataduras, el domingo 1 de julio.
Porque, al tener ante sí las boletas, sabrán perfectamente por quién votar sin titubeos.
Le saludo, lector.