Bernardo Elenes Habas
Lograr la transformación de Cajeme, será tarea fundamental de la nueva administración pública que presidirá, a partir del 16 de septiembre, Sergio Pablo Mariscal Alvarado.
Se trata, sin duda, de una labor no imposible, pero sí difícil.
Este quehacer, ciertamente, tendrá como punto de inicio la estructura de gobierno que consolide y ponga en marcha Mariscal Alvarado, con la colaboración de hombres y mujeres comprometidos, por principio de cuentas, con sus ideales y su congruencia, porque a partir de esos valores se harán presentes sus pactos más sinceros con la comunidad, definiendo la construcción de nuevos proyectos, vigorosa visión de progreso compartido, teniendo que conectar de forma y fondo con la ciudadanía, las familias sin distingos, buscando nuevas y mejores alternativas, partiendo de una premisa irrenunciable: Justicia social.
Para sacar adelante ese gran reto, será determinante el activo humano del que se rodee el alcalde electo. Y, de acuerdo a un primer listado de integrantes de las comisiones de enlace para la entrega recepción con la administración saliente, se vuelve evidente que sí posee capital humano para conformar un frente sólido y progresista, que deberá tener como objetivo irrenunciable hacer historia.
Los tiempos y las circunstancias que prevalecieron en el proceso electoral del pasado 1 de julio, indican que la inminente administración 2018-2021, no tendrá derecho a fallarle a los cajemenses, debiendo constituirse, contra viento y marea, en el parteaguas que la ciudadanía construyó con su decisión y sus votos, del que espera resultados positivos.
Pero en ese cometido, la sociedad en general tendrá que comprender a través de una autoevaluación crítica, sustantiva y transparente, que la administración municipal instituida desde las urnas, no alcanzará el éxito anhelado si no se genera la suma de fuerzas y voluntades colectivas capaz de avanzar junto con su gobierno, hacia metas y objetivos de bien común.
Sin duda, del contexto de colaboradores en los que confía Sergio Pablo y que actualmente proceden a darle vigencia a los puentes de enlace-recepción, saldrán los futuros funcionarios con los que sumará esfuerzos para poner en marcha un proyecto plural a favor de Cajeme, en el que será determinante la integración creciente de fortalezas comunitarias, para darle la dimensión proyectada; o bien, para dejarlo caer, impedidos por los linderos del confort, la inercia, la mediocridad.
Entre esos nombres que se perfilan como estructura viva y funcional en el gobierno municipal que guiará Mariscal Alvarado, figuran personajes con experiencia probada, como Ascensión López Durán, Abel Rochín Valencia, Francisco Vega López, Saúl Benítez Maldonado, Rodrigo González Enríquez, Fructuoso Méndez Valenzuela, Guillermo Patiño Fierro, Leonel Acedo Félix, Fausto Flores, Armenia Troncoso, José Carlos Galindo, Karina Montaño, Margarita Vélez de la Rocha, su señora esposa, quien será presidente del DIF; Judith Cruz, Margarita Acosta Lara, Jesús León Félix, entre varios ciudadanos más.
Sabe, el alcalde electo, que la tarea por emprender requiere de la conjugación de experiencias, talentos, actitudes, compromisos legítimos con la comunidad; por ello no está dudando en lograr tan importante tejido oficial por medio de la apertura de un despacho que se encargará de recibir proyectos y perfiles de aspirantes, tal vez para que la definición sea como en las universidades y sus cátedras, a través de examen de oposición, donde prevalezcan los mejores.
Le saludo, lector.