Bernardo Elenes Habas
El tema del agua en Cajeme, en el Valle del Yaqui, no es de políticas partidistas ni enclavado en el núcleo de ideología alguna.
Es algo que gravita más allá de cualquier ambición o interés egoísta. Porque su horizonte real se concentra en el presente y futuro de una región, con toda su trascendencia humana de progreso, en el que la raíz señera la constituye el ciclo maravilloso de la naturaleza que otorga el esplendor productivo sustentado en el vital líquido, o la decadencia inevitable, estrujante, de futuras sequías.
Por eso el seguimiento puntual que le vienen dando desde hace más de ocho años a este preocupante caso, el Distrito de Riego del Río Yaqui, el Movimiento Ciudadano por el Agua y la Tribu Yaqui, sin flaquezas, sin retrocesos, sin doblegar banderas; hecho que no tiene precedente.

Guillermo Padrés, secuestró el agua
Todo empezó durante la administración gubernamental de Guillermo Padrés Elías (2009-2015), quien procedió, sin recato, en un acto impulsado con la complicidad del gobierno de la República, a cargo en ese tiempo del panista Felipe Calderón Hinojosa, y poderosos productores y empresarios de Hermosillo, para secuestrar el agua del Valle del Yaqui.
Para tal despojo, construyeron el Acueducto Independencia conectado a la presa El Novillo, inaugurado el 30 de marzo de 2013, buscando, ciertamente, abatir la sed de los habitantes de dicha comunidad, pero también, dolosamente, para satisfacer los proyectos de crecimiento y poderío de los capitanes del dinero de la ciudad capital, desatándose así, lo que lastimosamente dividió a Sonora: lucha de sur contra norte.

Surgió la resistencia del sur
Hace ocho años surgió la resistencia desde la región sur. Comunidades abandonadas y golpeadas por la soberbia política de aquellos que jamás exploraron otras alternativas viables para abastecimiento de agua, de las que, ciertamente, existían antecedentes positivos como impulsar la instalación de plantas desaladoras que ya alentaba muy decididamente la administración gubernamental de Armando López Nogales (1997-2003); pero que, el ahora senador de la República, Francisco Búrquez Valenzuela, siendo alcalde de Hermosillo, reprobó y abortó con ceguera histórica; sin embargo, en estos días, desde el Congreso de la Unión, se erige en justiciero sin tacha, salvador no sólo de Sonora, sino de la Patria.

Un cauce de esperanza
El martes 21 de agosto pasado, el Distrito de Riego del Río Yaqui, Movimiento Ciudadano por el Agua, Tribu Yaqui, refrendaron la raíz de su lucha, convocando nuevamente a quienes fueron candidatos en el pasado proceso electoral, y que firmaron el 7 de junio el Acuerdo por una Política de Gestión de más Agua para Sonora, expresando así su decisión de apoyar este proyecto social y humano, con excepción de los candidatos a la alcaldía de Cajeme, Rodrigo Bours Castelo, Independiente; y Miguel Ángel Salomón Montiel, MAS; ellos negaron su participación.
Ahí estuvieron puntuales, Francisco Vega López, con la representación del Alcalde Electo Sergio Pablo Mariscal Alvarado; Emeterio Ochoa Bazúa y Gustavo Almada Bórquez, quienes estarán integrados al cuerpo colegiado de Cabildo, durante la administración 2018-2021.

Guardar silencio, sería cobarde
El compromiso es sustantivo y tiene, desde ahora, la trascendencia que le confieren la decisión de lucha desde los cauces legales, por parte de aquellos que enarbolando las siglas del Movimiento Ciudadano por el Agua, sin banderías políticas, con pluralidad y responsabilidad visionaria, la Tribu Yaqui, el DRRY, han construido en el tiempo una continuidad valiente y firme, defendiendo un derecho natural y legal que no debe arrebatársele al Valle, y que, a estas alturas, guardar silencio sería cobarde.
Por ello, el planteamiento toral del MCA, DRRY y Tribu Yaqui, es que cese la operación del Acueducto Independencia, debiendo acatar el gobierno, en forma inmediata, lo establecido por la ley y los lineamientos judiciales.

¿El desierto volverá a ser desierto?
La Naturaleza comienza a enviar señales estrictas, inexorables, anunciando que el desierto volverá a ser desierto como resultado de los cambios perversos que la mano del hombre viene realizando contra su sabia distribución y funcionamiento ecológico; de tal manera que el agua asignada durante ciclos milenarios a la región y ahora secuestrada por la ignorancia servil de un ex gobernante –Padrés Elías-, empezará a dejar testimonio de hecho tan aberrante, como en realidad está sucediendo, con una manifiesta y gradual sequía que ya obliga a cambiar y suprimir temporadas de siembra en el Valle.
No hay cerrazón inhumana entre quienes dan la batalla crucial por el agua. Alientan la implementación de modernas alternativas, volviendo los ojos y la esperanza al mar, buscando complementar las necesidades del elemento hídrico para consumo humano donde se requiere, como Hermosillo, Guaymas, Empalme.
Y, con fe en el futuro, anhelan sumarse al proyecto visionario que promueve el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de lograr que el país se convierta en un espléndido productor de granos básicos como trigo, maíz, frijol, arroz, considerando que para tan noble y esencial tarea de justicia social encaminada a lograr la autosuficiencia alimentaria, el punto de partida obligado es no secuestrar el agua de las regiones, para que la vocación de extensiones agrícolas como el Valle del Yaqui, logren, de nuevo, un timbre de orgullo nacional que ya tuvo: Granero de México.

Que prevalezca el estado de derecho: SPMA
El posicionamiento del Alcalde Electo de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal Alvarado, lo expresó su representante en la reunión, Francisco Vega López, quien dio lectura a un documento firmado por el virtual Munícipe, donde se indica que “En el tema del agua en Sonora, como en todo lo relacionado con el ejercicio con el poder y la solución de los conflictos sociales en la entidad y el país, siempre estaremos a favor de que prevalezca el estado de derecho, que la autoridad en todos sus niveles con lo que le está mandando”.
Expresa, también el documento, que “Hacemos nuestro el apotegma del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, inspirado en el jurista liberal José María Iglesias, ministro de Hacienda del gabinete juarista: al margen de la ley, nada, por encima de la ley, nadie. Así de simple: el gobierno debe cumplir en forma estricta e inmediata con lo establecido por la ley y con lo que ordenen los veredictos judiciales”.
Establece, asimismo, que “Los gobiernos electos, los gobiernos en funciones y la sociedad en general estamos obligados a considerar formas más eficientes del uso del agua de riego y la alternativa de desalación de agua de mar para mayor disponibilidad del vital líquido. Finalmente, nos manifestamos por una política de más agua que una a los sonorenses y que se cumplan las disposiciones judiciales por parte de las autoridades estatales y federales pendientes”.