Bernardo Elenes Habas
En las últimas cuatro décadas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ha entregado por cinco ocasiones la presidencia municipal de Cajeme a diferentes fuerzas políticas, entre las que se incluyen el PAN, PRD, y ahora a Morena.
Las transiciones, ciertamente, causaron en su tiempo incertidumbre y coraje en una clase política –la priísta- acostumbrada a mantener el poder público del que siempre ha creído le pertenece, a veces contra viento y marea, en cuyas tormentas se incluía reiteradamente el fraude en las urnas, como lo documenta la microhistoria regional.
Pero, quienes más han sufrido en ese devenir de cambios en los organigramas administrativos municipales, han sido sus empleados, sus trabajadores hombres y mujeres quienes conforman un ejército anónimo de voluntades que aportan su mejor esfuerzo para servirle a la ciudadanía desde diferentes dependencias. Y también, para conservar sus puestos, por mínimos y humildes que sean.
Es que esa gran mayoría de gente, quienes aparentemente tienen voz y derechos sustentados y presumiblemente defendidos por sus sindicatos, dudan y se muestran temerosos ante eventuales despidos, cuando hay renovación de poderes, aunque estos se den entre un mismo partido; y más, cuando las siglas y colores son diferentes.

Oscar Russo, le entregó a Rosas
Uno de los cambios más notorios en la estructura administrativa municipal, se generó cuando el PAN obtuvo por primera vez la alcaldía con Adalberto Rosas López como candidato en 1979, correspondiéndole al ejecutivo en turno, doctor Oscar Russo Vogel (1976-1979), hacer entrega del mando público.
La campaña de Adalberto había sido esforzada y de contacto directo con la gente. Recorría barrios, colonias, comunidades, entregando su tarjeta de presentación que se constituía en invitación a cambiar el rostro político y social de Cajeme.
Su alternante era Francisco Obregón, quien desde el PRI, luchaba al interior y contra su propio partido para que se respetara la democracia. No quería y no admitiría don Pancho, votos de dudosa procedencia. Por eso recibió, con alta dignidad el designio de la ciudadanía, de un pueblo que mostraba su repudio a las imposiciones; raíces, sin duda, del hartazgo que se multiplicaría con el paso del tiempo.

Russo fundó el SUTSAC
El doctor Russo Vogel poseía una definida conciencia sindicalista. Había sido secretario general de la Sección XIII del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social. Esa semilla organizativa para fortalecer a las bases motoras de toda empresa e instituciones, supo sembrarla durante su administración municipal.
Con el apoyo del regidor de la CTS-CROC, Martín Hernández, fundamentó el nacimiento de un organismo que se convirtiera en defensor de los derechos de quienes laboraban en ese tiempo y de las generaciones actuales, surgiendo así, en 1978 -hace 40 años-, el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Cajeme, SUTSAC, siendo su primer secretario general Ramón Mendívil.

A Raúl Ayala lo sucedió Lamarque
Tuvieron que transcurrir 18 años para que un nuevo cambio de siglas y colores alzaran sus banderas en el Municipio, derrotando al PRI.
En esta ocasión fue el PRD, llevando como candidato a Javier Lamarque Cano, quien se erigió con el triunfo electoral 1997-2000, contra el priísta Ernesto Vargas Gaytán, debiendo de entregarle el Ayuntamiento Raúl Ayala Candelas.
En el 2003, de nuevo el PAN construyó con el esfuerzo y el carisma de Jesús Félix Holguín, camino hacia Palacio Municipal, derrotando a Sergio Gastélum de la Vega, del PRI. Chuy se convertía en presidente municipal por segunda ocasión, pues ya había conducido los destinos de Cajeme desde las filas priístas, durante el trienio 1988-1991.
Y otra vez el PAN, luego de la administración tricolor de Francisco Villanueva Salazar, 2006-2009, trazó su paso por Palacio durante el trienio 2009-2012, con Manolo Barro Borgaro, venciendo a Ernesto Vargas Gaytán, quien insistía en convertirse en alcalde.

Mariscal releva a Faustino
Hoy, la historia es ampliamente conocida por la ciudadanía, porque ésta se encargó de escribirla desde las urnas, a partir del 1 de julio de 2018.
A nivel nacional se conjugaron las condiciones objetivas y subjetivas para que el recipiente de presión en que habían convertido el sentimiento y la impotencia de la gente hechos evidentes de corrupción y cinismo provocados por gobiernos del PRI y del PAN, estallara; dando paso, así, a una revolución sin balas, sin violencia incontenible.
El fenómeno a través del Movimiento Regeneración Nacional –Morena-, abanderado por Andrés Manuel López Obrador, se multiplicó en estados y municipios, y Cajeme fue y es parte de esa corriente reivindicadora, que obligó al PRI a entregar el poder público.
Será el 16 de septiembre en el teatro Oscar Russo Vogel, cuando Sergio Pablo Mariscal Alvarado reciba, en un ceremonial republicano, la potestad para conducir los destinos del Municipio durante el trienio 2018-2021.