Bernardo Elenes Habas
Dos temas trascendentes, ocupan mi atención este día: La visita a Cajeme, por parte de Andrés Manuel López Obrador, para convertir en realidad la llama de la esperanza en la conciencia del pueblo. Y el 53 aniversario del asalto heroico al Cuartel Madera, en Chihuahua, por el Grupo Popular Guerrillero que comandaban Arturo Gámiz García y Pablo Gámez Ramírez. Hechos que dieron origen, ocho años después, a la Liga Comunista 23 de Septiembre y a un movimiento de insurrección juvenil en los años 70, que en cierta forma, a más de medio siglo, se constituye en la raigambre de la espiga de justicia social que hoy, parece asomar su luz, con el nuevo Gobierno de la Cuarta Transformación.

Andrés Manuel en Cajeme
Un sol ardiente en la violenta despedida del verano, no alcanzaba a derretir las ideas, el ánimo, la esperanza de la gente del pueblo que desde antes de las 3 de la tarde esperaban, en las calles Sonora y No Reelección, del centro de la ciudad, la llegada de Andrés Manuel López Obrador.
Ahí se encontraban, bañados en solidaridad popular, el alcalde Sergio Pablo Mariscal. El diputado federal, Javier Lamarque Cano. Los diputados locales Ernestina Castro y Raúl Castelo y hasta el Siri Salido, tirando sombra bajo el sol de una realidad que aún no alcanza a comprender.
En breve diálogo con el alcalde Mariscal, percibí sus anhelos de que los recursos del FONDEN lleguen a Cajeme. Pero también, que se encauce la cartera técnica para impulsar nuevos tiempos a favor del Municipio, la que presentaría a AMLO.
Sentí el calor de la amistad y de la ideología que nos une desde hace muchos años a Ascensión López Durán, Secretario del Ayuntamiento, y a mí. El único candidato que técnicamente le ganó a un Bours las elecciones en el 2000, porque sus votos fueron de carne, hueso y pueblo, y los de Ricardo se vieron contaminados con las corrientes incontenibles del poder, cuando ambos contendieron por la alcaldía. Yo estuve ahí para escribir la historia, porque cubrí las dos campañas.
Diálogo legítimo y limpio con mi amigo Javier Lamarque, quien define, como decía Pablo Neruda, un pacto de amor con la esperanza y un compromiso de sangre con su pueblo. Y comienza a dar frutos en buena hora desde la Cámara Baja, con la eliminación de privilegios legislativos, la búsqueda para hacer sucumbir tarifas oprobiosas por parte de Capufe, y la oportunidad de que, en la CFE, los adultos mayores y discapacitados, paguen el 50 por ciento del consumo.
Y en esos prolegómenos estábamos, cuando llegó, al filo de las 15:40, el Presidente Electo. Generándose las inexplicables, incivilizadas, e improductivas para todos, aglomeraciones, empujones, desesperación de nada, porque a nadie deja provecho.
Y Andrés Manuel dirigió su mensaje. Repitió sus compromisos de campaña. Marcó ruta para apoyar a jóvenes sin empleo, a estudiantes con becas, a adultos mayores y discapacitados, y a fomentar y construir los puentes de la producción agrícola a favor de un programa alimentario que satisfaga las necesidades del país, pero que también acabe con la corrupción y privilegios de subsidios, muchas veces retorcidos.
El tema sustantivo, urgente de la seguridad, lo abordó AMLO con propiedad, teniendo a su lado a Alfonso Durazo. Indicando que para finales de octubre tendrá el proyecto integrado, sobre el que se sustente la paz del país, la paz de Sonora, la paz de Cajeme.
Cada seis meses vendrá –dijo-, a tierra sonorense, al solar yaqui, para constatar que las nuevas definiciones y compromisosde gobierno estén funcionando correctamente.
Alguien me preguntaba, creo que Humberto Campos, del CUCC, que si por qué, no había tanta gente como la que tradicionalmente suele reunir AMLO. Le dije que los tsunamis como el del 1 de julio, antes de presentarse son madurados por la naturaleza, y después, no se dan al siguiente día o mes. Igual los tsunamis políticos y sociales, tienen en su esencia la maduración del pueblo, de ahí que AMLO, Morena, su fenómeno asombroso, no deben confiar en que no podrían ser desplazados por otro tsunami. Porque si incumplen, el pueblo les cobrará con creces… Los demás partidos, especialmente el PRI y el PAN, no duermen, ya están en marcha…

Raíz de la LC 23 de Septiembre
Era la madrugada del jueves 23 de septiembre de 1965.
Las sombras no se disipaban. El alba, apenas se presentía con el canto lejano de los gallos.
Un comando guerrillero, integrado por una docena de maestros, estudiantes, líderes campesinos, se movía en la oscuridad, teniendo como objetivo inmediato, el Cuartel Madera, en Chihuahua.
Era un día como hoy, en que hace 53 años, las armas mínimas, pero fortalecidas con el valor de un puñado de soñadores, se disponían a cambiar desde Chihuahua, desde el Cuartel Madera, desde su juventud, desde su ideal generoso que había depositado un beso con amor de centinelas en las puertas de sus casas, asegurando que volverían, dispuestos a cambiar el rumbo de la Patria.
Y lo hicieron. Porque su sangre guerrillera, sepultada en una fosa común, ante el gobernador de Chihuahua, Práxedes Giner Durán, que gritaba, colérico, mientras arrojaban los cuerpos de los jóvenes a la sepultura, “¡Dénles, tierra, hasta que se harten!”, comenzaba, desde ese día, a dar frutos.
Eso ocurrió hace 53 años. Después se sucedieron movimientos relampagueantes que incendiaron la conciencia de una juventud pensante, inteligente, actuante. Que leía, escribía, compartía, y con ello firmaba susentencia de muerte, perseguida por Miguel Nazar Haro, por el Ejército, por el CISEN.
Yo lo sé. Vi como en la casa de Fernando Salinas en Guadalajara, Ignacio Arturo Salas Obregón, llevó la voz señera para organizar a los Procesos, los Lacandones, Brigada Emiliano Zapata, los Enfermos de la Universidad de Sinaloa, los Vikingos, Comando Arturo Gámiz, en una asamblea de conciencias hermanas, y darle vida a la iniciativa del Grupo 23 de Septiembre nacido desde Sonora, desde Ciudad Obregón, con Fernando Salinas Mora, quien proponía, desde mi barrio en la 6 de Abril, una confederación de grupos armados que, finalmente, dio origen a la Liga Comunista 23 de septiembre.
Esto, es parte de la historia de una juventud estudiosa, de poetas y escritores en ciernes, con profundidad filosófica, con raigambre y convicción de pueblo, proveniente del materialismo histórico y dialéctico.
Esta es la semilla de la espiga que, a 53 años, está, por fin, floreciendo.

Le saludo, lector.