Bernardo Elenes Habas
(¿Cómo no sumarme al júbilo de mi espacio periodístico y literario, Kiosco Mayor, por su 15 aniversario abriendo surco, sembrando ideas y forjando opinión?
Bien recuerdo que al ser despedido, hace algunos años de la que fue mi ramada solariega en Cajeme, Diario del Yaqui, escribí y envié a mis amigos de oficio en Sonora, una columna que así iniciaba: Buenos días, me llamo Bernardo Elenes Habas, soy poeta, aprendiz de periodista, quizás de los últimos alumnos de los legendarios Maestros Jesús Corral Ruiz y Bartolomé Delgado de León, ¿puedo pasar?
Y la primera puerta que se me abrió fue la de la casa dimensional de mi amigo Panchito Rodríguez, empresa pionera en el periodismo digital, donde permanezco firme y sin dobleces.
Un abrazo, Hermano).
Sin duda, tendrá un costo político para la fuerza mayoritaria del Congreso de Sonora, el que lo mantengan sometido, hasta ahora, a un ritmo lento y caprichoso.
No eran este tipo de actitudes lo que muchos –miles- ciudadanos esperaban de Morena, en el parlamento local, porque se ha venido constatando que tan importante espacio legislativo no está produciendo como debiera; incluso la mayoría de Comisiones no han sido asignadas, solamente aquellas que representan ciertas conveniencias en su entramado interno.
Ya una minoría legislativa, la bancada del PRI, integrada solamente por cinco diputados y liderada por el cajemense Rogelio Díaz Brown, les dio una lección de experiencia y responsabilidad para con el pueblo de Sonora, al apagar el conato de incendio que los morenistas alentaban en el caso de los empleados del organigrama parlamentario, mismo que de no haberse detenido con madurez, concertando voluntades de otros partidos, habría reventado las pasiones extremistas de las diputadas y diputados mayoritarios, quienes estuvieron a un paso del desacato; lo que habría provocado la parálisis completa, no a medias, como actualmente se percibe.
Hasta el momento, en el tejido parlamentario, se vuelve notoria la capacidad de concertación y diálogo entre propios y extraños por parte del diputado Díaz Brown, quizá por eso se ha desatado una acometida mediática en su contra.
Pero además de su desempeño en el Congreso, donde comienza ya a dar frutos a favor de los sonorenses todos, con partido o sin él, existen otras razones dignas de tomarse en cuenta, encaminadas a cerrarle los caminos: ofensiva en la que no solamente se incluye Morena, sino también integrantes de su mismo partido, el PRI, en la modalidad de fuego amigo.
Y es que, ciertamente a personajes como Ricardo Bours y Ernesto Gándara, quienes ya han manifestado interés en buscar la candidatura tricolor para relevar a Claudia Pavlovich en el 2021, se suman, con insistencia, los nombres de Alfonso Durazo, Ana Gabriela Guevara, Javier Lamarque, Damián Zepeda, Célida López Cárdenas, Miguel Pompa Corella, Antonio Astiazarán, Héctor Larios, Sylvana Beltrones, todos ellos con sus pros y sus contras.
Pero, inexplicablemente los analistas políticos no mencionan a Rogelio, quien posee un fuerte activo de simpatías, apoyos y lealtades que ha sabido cultivar en todo Sonora; y además de no incluirlo en dicho listado, obsesivamente se pretende desgastarlo desde diferentes flancos.
¿Esto se debe, tal vez, a que sus enemigos y amigos políticos sospechan que podría ser el “tapado” de la gobernadora Pavlovich y de Manlio Fabio Beltrones para el 2021?
Tal vez. Porque el ejercicio de la política sigue siendo todo un enigma de tiempos y circunstancias, pero también de pasiones, emociones, ambiciones, y jugadas maestras.
Le saludo, lector.