Alejandro Mungarro Daniels
Esto de la austeridad Republicana puesta en marcha por nuestro Presidente Constitucional Andrés Manuel López Obrador no es nuevo, ya se ha dado en otros tiempos, aunque claro, esta no con ese nombre pero sus aplicaciones y efectos son iguales, o al menos parecidos..
Sin embargo esto se antoja a veces exagerado. O cuando ya es copiado como que no resalta.
En cuanto al tema de austeridad, se ha resaltado en mucho el tema de los sueldos y uso o no de automóviles oficiales.
¿Qué hubiera pasado si Andrés Manuel López Obrador hubiera tomado el poder antes que la mayoría de los alcaldes y gobernadores que ganaron junto con él la elección para sus puestos el último 2 de Julio?
Como mero ejemplo y tal vez un poco utópico. Quizá la mayoría de los gobernadores y presidente municipales electos , lo mismo que los miembros de legislaturas estatales y federales al tomar posesión de sus cargos hubieran dicho: “Yo voy a desplazarme en el mismo automóvil que manejo, que es de mi propiedad y los gastos de gasolina correrán por mi cuenta”.
Esto, tal como lo anunció la nueva jefa del Gobierno del D.F. Claudia Sheinbaum, emulando a López Obrador.
Quizá lo anterior también habría dado lugar a una ola de austeridad provocada por Andrés Manuel López Obrador, quien también anunció que no hará uso de automóvil oficial; luego vendrían también, la austeridad del cuerpo de Regidores de los Ayuntamientos y funcionarios de primer nivel.
Matemáticamente, esta ola de austeridad a nivel nacional daría como resultado un mundo de dinero que se estaría economizando, aunque no ahorrando.
Sin embargo, el gran porcentaje de funcionarios que está dentro del sistema, desde el electo o administrativas, lo están no por un servicio a la comunidad ni a la nación; sería una falacia creerles. Todos y cada uno de nosotros tenemos que solventar nuestras necesidades básicas y primarias, y hay quien no tiene más que para solventar estas que su trabajo y quien está en esas posiciones dentro del gobierno, hasta cierto punto privilegiadas y que obviamente corrió con mejor suerte que muchos de los mortales mexicanos, el aplicativo de austeridad ordenado no lo asimilarán muy bien, ni estarán de acuerdo con él.
Situado en este tema de la austeridad, nuestro municipio, Cajeme, desde mucho antes, por allá en lo principios de los años 30 se le adelantó en esto de la austeridad.
Esto ocurrió cuando el Presidente Municipal Flavio Bórquez, callista de pura cepa, decretó en su administraron municipal la reducción de sueldos de los empleados que ganaran mas de 1000 pesos en un 10% y los de menos de esa cantidad en un 5%, ordenó también la reducción de todos los gastos de oficina; incluso se cerró una biblioteca que funcionaba en el ayuntamiento.
Esto no fue del agrado de los empleados y funcionarios del Ayuntamiento y se tuvo que dar marcha atrás en algunos, renglones.
En la cuestión del uso de los automóviles, de las autoridades municipales, estatales y nacionales quizá sea cuestión de percepción o de moda.
A veces, el planteamiento de la reducción de gastos pueda ser de mero lucimiento y de tratar de figurar en el ambiente político.
Podría situarse como ejemplo el caso de la propuesta al cabildo en la administraron municipal pasada, cuando los regidores de oposición propusieron la reducción de gastos de gasolina para ese mismo cuerpo de regidores al 50%; sin embargo, para el lucimiento en las propuestas pronunciadas por la oposición no contaban con la propuesta de los regidores del PRI, que eran mayoría, siendo la de éstos, reducción de gastos de gasolina no del 50% sino del 100%.
Es decir, se dejó de dar gasolina a los regidores.
Sin embargo, aquella oposición ahora siendo gobierno y mayoría, decide volver a la dádiva de dar gasolina a los miembros del cuerpo de regidores, aduciendo que esto es necesario.
Cuestión de percepción.
En cuanto al uso del automóviles oficiales , pueden ocurrir falsas modestias y desde luego aisladas, que lo mismo pueden causar simpatía.
Pero mal se vería un Presidente Municipal, o un Gobernador, que siguiendo el guion de la austeridad, con su automóvil descompuesto a plena calle, empujándolo para que prenda o caminado al rayo del sol con un recipiente para ir a comprar gasolina.
Volviendo con Cajeme, sea esto mal o bien, dependiendo de quién lo vea o como lo vea, son casos que registra la historia de nuestro Municipio.
Habiendo tomado protesta como primer presidente Municipal de Cajeme, Don Ignacio Ruiz Amenta, en una de sus primeras propuestas de cabildo fue la de solicitar que a este se le dotara de un automóvil para desempeñar sus funciones.
Los siete regidores que conformaban el cabildo de aquel tiempo aprobaron esto por unanimidad.
Tiempo después, cuando gobernó el municipio como interino, más bien en calidad de presidente de Concejo Municipal, el señor Abelardo B. Sobarzo, quien sustituiría al primero de la dinastía Félix, señor Faustino Félix Gastélum, quien después de haber ganado las elecciones y haber tomado posesión como alcalde de Cajeme, la pléyade aquella de Sindicalistas y líderes agrarias encabezados por Maximiliano R. Machi López y Matias Méndez, lo obligaron a renunciar y después de juicios legales alcanzó a gobernar el municipio por poco menos de un año.
Abelardo Sobarzo, siendo interino gobernó los tres años, después de haber gobernado el Municipio de Hermosillo también en calidad de interino por tres años, es decir gobernó dos municipios diferentes continuamente en calidad de interino.
Depende de cómo se le vea y quien lo vea, al señor Abelardo Sobarzo, después de haber terminado su mandato en Cajeme, el Cabildo acuerda entregarle como premio a su labor de alcalde un automóvil usado Marca Chevrolet Tipo Sedán de cinco pasajeros, el cual había sido de uso personal de Don Rodolfo Elías Calles, cuando este era dueño en Ciudad Obregón de la empresa automotriz “Casa Automotriz Regional”.
El automóvil, por ser para el Ayuntamiento de Cajeme, se lo dieron barato y en abonos.