Bernardo Elenes Habas

El Día del Trabajo (1 de mayo), lo promovían en Cajeme durante los años 30, los sindicatos obreros y campesinos organizados por Maximiliano R. López, Ramón Danzós Palomino, Vicente Padilla Hernández, Aurelio V. García, Francisco Villanueva Castelo, Rafael Contreras Monteón, Bernabé Arana León, Jesús Retamoza, Jacinto López, Manuel R. Bobadilla, Matías Méndez Limón, Alejandro su hermano; Pascual Ayón, Ramiro Valdez.

Todos ellos, luchadores sociales de clara conciencia colectiva surgidos del Partido Popular Socialista, demandando en sus marchas y mítines que tradicionalmente concluían en la Plaza 18 de Marzo (El Tinaco), justicia social, afectación de latifundios, jornadas laborales y salarios justos en el campo y la ciudad.

Dirigía los destinos de la República, Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940), quien alentaba ya la estructura del ejido en el Valle del Yaqui, a través de los sindicatos agrarios a los que les daban vida entre los jornaleros del campo, El Machi López, Danzós Palomino, Pascual Ayón, Bernabé Arana León, principalmente. Cumplía su mandato en la gubernatura de Sonora Rodolfo Elías Calles (1931-1935); y se sucedían, tras fuertes conflictos políticos en ese cargo, Ramón Ramos, general Jesús Gutiérrez, general Román Yucupicio, hasta desembocar en el general Anselmo Macías, quien rehacía, nuevamente, el cumplimiento del periodo constitucional de 1939 a 1943, de acuerdo a lo que señala Claudio Dabdoub Sicre, en su Historia de El Valle del Yaqui.

Posteriormente, dichos sindicatos nacidos desde las corrientes del socialismo, se integrarían a la Federación de Obreros y Campesinos del Sur de Sonora en 1934, donde fungió como su primer secretario general El Buqui Rafael Contreras, con apenas 19 años de edad. Y tres años después -1937-, esa Federación se constituía en cimiento para la conformación de la CTM, sumándosele la mayoría de líderes rebeldes, de cuyo tejido se desprendieron después personajes que no se alinearon definitivamente al oficialismo, como El Machi, Jacinto López, Ramón Danzós Palomino, dando pie a la formación de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM) en 1948, conservando así su raíz de izquierda  en la geometría de las ideologías; y a partir de esa división, en Cajeme se propiciaban dos marchas el 1 de Mayo, la de la UGOCM con Jacinto, El Machi y Danzós a la cabeza, y la que lideraban la CTM y el PRI.

Persistían los dos desfiles

Eran notorios, durante los años 50, 60, en Ciudad Obregón, dos desfiles para el acto recordatorio del 1 de Mayo. El oficial, como le llamaban al que encabezaba la CTM y por ende el PRI, con el respaldo de sindicatos y organismos corporativos, apoyados por la Presidencia Municipal de Cajeme en turno, y el de las izquierdas: abanderado por la UGOCM, partiendo ambos desde el Plano Oriente (colonia Benito Juárez), pero siguiendo diferentes rutas, coincidiendo involuntariamente en algunas calles de la ciudad, donde se calentaban los ánimos, brotaban los insultos llegando, incluso, a las agresiones físicas.

El desfile de la UGOCM concluía siempre en la plaza 18 de Marzo, con encendidos discursos de El Machi, Jacinto López, Ramón Danzós Palomino, entre otros líderes.

La marcha de la CTM, terminaba por la calle Sonora, frente al edificio que dejó de ocupar en diciembre de 2016, cuando inauguró nueva sede al poniente de la ciudad, en la colonia Las Haciendas.

Las expectativas actuales

Hoy 1 de Mayo, en Cajeme, al igual que año tras año, será notoria la participación de la clase laboral en un largo desfile, repitiendo consignas a viva voz o escritas en grandes lonas, con exigencias diversas.

Sin embargo, es posible que cambien algunas circunstancias, considerando que el PRI y su otrora poderosa central obrera CTM y el corporativismo de sindicatos señeros, no han mostrado una definición política de reagrupamiento bajo esas siglas; aunque podría ser esta la ocasión para resurgir, después de la derrota del 1 de julio de 2018, en Cajeme, en Sonora, en el País.

¿Se dará una medición de fuerzas? Quizás no de ambiciones de poder, pero sí de voluntades, de madurez política y social de la clase trabajadora, quien tendrá la oportunidad de demostrar cómo evalúa el presente y avizora el futuro. Esas señales subjetivas y objetivas, no solamente podrían interpretarse respecto a la fortaleza de los contingentes y el apoyo que manifiesten a centrales, partidos y grupos, sino también en las demandas laborales y sociales, que se constituirán en reflejo indudable del alma combativa de quienes, con su capacidad de trabajo, mueven la economía, la seguridad social, los horizontes de progreso de toda comunidad, de todo municipio, de toda entidad.