Bernardo Elenes Habas

Los tiempos se acercan.

Son las señales que, en Sonora, comienzan a arrojar algunos partidos. Sobre todo aquellos que serán protagonistas de los movimientos electorales que propicie el 2021, con su cambio de gobierno.

Es evidente que Alfonso Durazo, Javier Lamarque Cano, Ana Gabriela Guevara, son nombres fortalecidos en la conciencia política de Andrés Manuel López Obrador, aunque su partido, Morena, no pueda darles en la entidad, la fortaleza que ya requieren. Sólo la sombra protectora del caudillo.

Sucede que el Movimiento Regeneración Nacional, vive la crisis de las ambiciones entre sus dirigentes. Aquellos que le apuestan a estar en las boletas dentro de dos años, creyendo ciegamente que los triunfos vendrán por sí solos, como sucedió el 1 de julio de 2021.

Esto explica la forma en que muchos de sus líderes pelean sin tregua ser parte de la estructura directiva del partido creado por AMLO, porque es el vértice desde donde se conformarán las plataformas electorales, planillas, fórmulas. Y todos quieren, exigen ser generales, como sucede en Cajeme, por ejemplo.

Pero olvidan lo fundamental: Que en las elecciones del 2021 por primera vez Morena estará compitiendo de igual a igual con otros partidos, debido a que no estará López Obrador en las boletas. Y si a esto se le suman los posibles despropósitos en que caigan las estructuras de Gobierno que comanda dicho partido, verán socavadas sus posibilidades de triunfo, porque no tendrán la magia que le imprimió El Peje, hace un año. Y tampoco podrán apostarle al hartazgo de la gente, porque si así lo hicieren, estarían repudiando a sus propias siglas, colores, parlamentos locales, Congreso de la Unión, municipios, ya que son Gobierno.

Es decir, no tendrían al frente el grotesco fantasma de la corrupción, contra el que arremetieron con fe ciega. De tal manera que durante los días candentes del verano pasado, sólo acertaban a votar por Andrés Manuel. Lo demás se daría en cascada. Como sucedió.

Y ante esas circunstancias, es evidente cómo el PRI (que será sin duda la contraparte de Morena en las boletas del 2021, no el PAN, no el MC, no los independientes sin proyecto popular ni discurso cierto; sino la lucha definitiva de dos institutos que se medirán en el campo de batalla sonorense, para que se terminen dudas) ya comenzó a aceitar su maquinaria, su consejo político, sus estructuras municipales con la dinámica de sus seccionales.

Se vio con la gira realizada por el sur de Sonora de Ernesto de Lucas –presidente estatal-, quien tiene cierto que en el Valle del Yaqui se ganan o se pierden las elecciones para su tricolor. En ese recorrido se reunió con líderes. Escuchó sus voces, incluso reclamos de quienes no asimilan aún la derrota pasada.

Posteriormente, en la toma de protesta del nuevo Consejo Político, en Hermosillo, De Lucas tocó el tema de la corrupción dentro de los gobiernos emanados de su instituto. Marcó disposición para que se eliminen los subsidios que alimentan siglas y entronizan a personajes en cargos públicos. Estuvo junto a él la gobernadora Claudia Pavlovich, quien también habló fuerte. Sólo que su voz no posee el vigor de su discurso de toma de posesión al frente de Sonora en 2015, porque le falló a quienes creían que habría justicia, no venganza. Y los resultados son muy claros: Los nuevos millonarios emanados del sexenio capitaneado por Guillermo Padrés, sí están disfrutando las fortunas que saquearon no a las arcas públicas, sino a las familias todas, quienes, pese a las promesas, no tuvieron quien las defendiera.

Alto el reto que tiene el PRI para el 2021, y no será complicado enfrentarlo, como pudiera pensarse. Porque todo depende de la elección de un buen candidato. Con carisma. Humildad. Juventud. Cuya siembra haya estado y esté a la vista de los sonorenses.

No esperarse ni sujetarse a lo que digan los Mazón, los Beltrones, los Pavlovich, los Bours, los notables del PRI.

Sino lo que determine, con fe republicana el pueblo de Sonora, el que tiene ganas que se rebase, por fin, a los hombres únicos y providenciales. Le saludo, Lector.