Bernardo Elenes Habas

José Antonio Rueda Márquez, dijo, recientemente, que Morena se encuentra en proceso de parto.

Rueda Márquez, hombre de lucha y de convicciones, quien ha estado al frente de muchas batallas desde la trinchera de la izquierda, vierte conceptos en torno a la efervescencia de Morena en su advenimiento político, que tienen que ser analizados y convalidados por sus correligionarios.

Rueda Marquez

Por supuesto que es bueno reconocer las circunstancias que vive la izquierda actual en política, sufriendo una mezcla de personajes e ideologías que no le confieren pureza filosófica, porque desbordan en un hibridismo peligroso que podría llevar al Movimiento de Regeneración Nacional a un nacimiento prematuro y enfermizo. O, en el extremo de los casos, a un nefasto aborto.

Como partido, Morena apenas va a nacer con los procesos de elección de dirigencias nacionales, en estados y municipios –dijo Rueda Márquez-. Admitiendo que hasta ahora, el instituto político al que pertenece, ha caminado de la mano de las circunstancias electorales y del macizo liderazgo de una sola persona: Andrés Manuel López Obrador.

Los puntos de vista de José Antonio, recorren, por supuesto, las venas de Morena y las conciencias de sus hombres únicos y providenciales, porque las evidencias indican que dicho Movimiento sufre una situación inestable, carente de congruencia, sin unidad, donde las tribus surgen con sus cargas de odio y violencia manifestada entre sus más notables dirigentes, coordinadores de bancadas en el Congreso de la Unión y en otros puestos de representatividad.

Esos ejemplos permean en los congresos locales, en organigramas de ayuntamientos, donde, hasta el momento, no existe un hilo conductor que defina

Morena en movimiento

congruencias y lealtades hacia Morena, quizás inspirados sus militantes en los ejemplos cotidianos de autosuficiencia y absolutismo, brindados por AMLO.

En el caso de Sonora –en especial Cajeme-, no basta con que un especialista en formación política, admita que su partido apenas se asomará a la luz de la realidad, buscando consolidarse como institución.

Porque tiene ya encima la prueba de fuego que lo templará o lo convertirá en cenizas -las elecciones del 2021-. Las que enfrentará sin la sombra protectora de AMLO.

Pero, sufriendo desde adentro, la existencia del apetito feroz demostrado por sus líderes, quienes cegados por el triunfo de julio del 2018, creen que la historia se repetirá en forma idéntica y automática, y esa ilusión se constituye en fuente de empecinamiento por figurar políticamente a costa de lo que fuere, luchando con desesperación por cargos partidarios, imponiendo a sus grupos para ir al encuentro del 2021, por sus diputaciones, alcaldías, regidurías, puestos claves de gobierno.

¿Pero, qué pasará si el sueño se les convierte en pesadilla, y descubren que no les salieron bien las cuentas, porque se debilitaron en luchas internas; llegando a la batalla crucial contra la oposición, sin más armas que su soberbia y sed de poder, encontrándose con una dura lección de los electores?

prd en declive

Existe un ejemplo claro e histórico, sobre cómo un partido de izquierda no supo construir con humildad e inteligencia, su advenimiento al poder en 1997.

Ese año, el PRD pintó de amarillo el sur de Sonora. Pero el triunfo electoral enfermó a sus dirigentes. No construyeron caminos que los afianzara como buenos representantes populares. Creyeron que las elecciones siguientes -2000-, serían iguales, porque habían sido tocados por la diosa de la victoria.

Pero, mientras los perredistas saboreaban el poder y hacían planes personales –no de partido- para repetir en los mandos, la ciudadanía que los entronizó tres años antes, se preparaba para desbarrancarlos sin misericordia, porque descubrió que eran ídolos con pies de barro.

Algo semejante podría sucederle a Morena, si no alcanza a nacer correctamente, trayendo bajo el brazo los valores de unidad, congruencia, lealtad, pero sobre todo humildad.

Bernardo Elenes Habas

José Antonio Rueda Márquez, dijo, recientemente, que Morena se encuentra en proceso de parto.

Rueda Márquez, hombre de lucha y de convicciones, quien ha estado al frente de muchas batallas desde la trinchera de la izquierda, vierte conceptos en torno a la efervescencia de Morena en su advenimiento político, que tienen que ser analizados y convalidados por sus correligionarios.

Rueda Marquez

Por supuesto que es bueno reconocer las circunstancias que vive la izquierda actual en política, sufriendo una mezcla de personajes e ideologías que no le confieren pureza filosófica, porque desbordan en un hibridismo peligroso que podría llevar al Movimiento de Regeneración Nacional a un nacimiento prematuro y enfermizo. O, en el extremo de los casos, a un nefasto aborto.

Como partido, Morena apenas va a nacer con los procesos de elección de dirigencias nacionales, en estados y municipios –dijo Rueda Márquez-. Admitiendo que hasta ahora, el instituto político al que pertenece, ha caminado de la mano de las circunstancias electorales y del macizo liderazgo de una sola persona: Andrés Manuel López Obrador.

Los puntos de vista de José Antonio, recorren, por supuesto, las venas de Morena y las conciencias de sus hombres únicos y providenciales, porque las evidencias indican que dicho Movimiento sufre una situación inestable, carente de congruencia, sin unidad, donde las tribus surgen con sus cargas de odio y violencia manifestada entre sus más notables dirigentes, coordinadores de bancadas en el Congreso de la Unión y en otros puestos de representatividad.

Esos ejemplos permean en los congresos locales, en organigramas de ayuntamientos, donde, hasta el momento, no existe un hilo conductor que defina

Morena en movimiento

congruencias y lealtades hacia Morena, quizás inspirados sus militantes en los ejemplos cotidianos de autosuficiencia y absolutismo, brindados por AMLO.

En el caso de Sonora –en especial Cajeme-, no basta con que un especialista en formación política, admita que su partido apenas se asomará a la luz de la realidad, buscando consolidarse como institución.

Porque tiene ya encima la prueba de fuego que lo templará o lo convertirá en cenizas -las elecciones del 2021-. Las que enfrentará sin la sombra protectora de AMLO.

Pero, sufriendo desde adentro, la existencia del apetito feroz demostrado por sus líderes, quienes cegados por el triunfo de julio del 2018, creen que la historia se repetirá en forma idéntica y automática, y esa ilusión se constituye en fuente de empecinamiento por figurar políticamente a costa de lo que fuere, luchando con desesperación por cargos partidarios, imponiendo a sus grupos para ir al encuentro del 2021, por sus diputaciones, alcaldías, regidurías, puestos claves de gobierno.

¿Pero, qué pasará si el sueño se les convierte en pesadilla, y descubren que no les salieron bien las cuentas, porque se debilitaron en luchas internas; llegando a la batalla crucial contra la oposición, sin más armas que su soberbia y sed de poder, encontrándose con una dura lección de los electores?

prd en declive

Existe un ejemplo claro e histórico, sobre cómo un partido de izquierda no supo construir con humildad e inteligencia, su advenimiento al poder en 1997.

Ese año, el PRD pintó de amarillo el sur de Sonora. Pero el triunfo electoral enfermó a sus dirigentes. No construyeron caminos que los afianzara como buenos representantes populares. Creyeron que las elecciones siguientes -2000-, serían iguales, porque habían sido tocados por la diosa de la victoria.

Pero, mientras los perredistas saboreaban el poder y hacían planes personales –no de partido- para repetir en los mandos, la ciudadanía que los entronizó tres años antes, se preparaba para desbarrancarlos sin misericordia, porque descubrió que eran ídolos con pies de barro.

Algo semejante podría sucederle a Morena, si no alcanza a nacer correctamente, trayendo bajo el brazo los valores de unidad, congruencia, lealtad, pero sobre todo humildad.

Bernardo Elenes Habas

José Antonio Rueda Márquez, dijo, recientemente, que Morena se encuentra en proceso de parto.

Rueda Márquez, hombre de lucha y de convicciones, quien ha estado al frente de muchas batallas desde la trinchera de la izquierda, vierte conceptos en torno a la efervescencia de Morena en su advenimiento político, que tienen que ser analizados y convalidados por sus correligionarios.

Rueda Marquez

Por supuesto que es bueno reconocer las circunstancias que vive la izquierda actual en política, sufriendo una mezcla de personajes e ideologías que no le confieren pureza filosófica, porque desbordan en un hibridismo peligroso que podría llevar al Movimiento de Regeneración Nacional a un nacimiento prematuro y enfermizo. O, en el extremo de los casos, a un nefasto aborto.

Como partido, Morena apenas va a nacer con los procesos de elección de dirigencias nacionales, en estados y municipios –dijo Rueda Márquez-. Admitiendo que hasta ahora, el instituto político al que pertenece, ha caminado de la mano de las circunstancias electorales y del macizo liderazgo de una sola persona: Andrés Manuel López Obrador.

Los puntos de vista de José Antonio, recorren, por supuesto, las venas de Morena y las conciencias de sus hombres únicos y providenciales, porque las evidencias indican que dicho Movimiento sufre una situación inestable, carente de congruencia, sin unidad, donde las tribus surgen con sus cargas de odio y violencia manifestada entre sus más notables dirigentes, coordinadores de bancadas en el Congreso de la Unión y en otros puestos de representatividad.

Esos ejemplos permean en los congresos locales, en organigramas de ayuntamientos, donde, hasta el momento, no existe un hilo conductor que defina

Morena en movimiento

congruencias y lealtades hacia Morena, quizás inspirados sus militantes en los ejemplos cotidianos de autosuficiencia y absolutismo, brindados por AMLO.

En el caso de Sonora –en especial Cajeme-, no basta con que un especialista en formación política, admita que su partido apenas se asomará a la luz de la realidad, buscando consolidarse como institución.

Porque tiene ya encima la prueba de fuego que lo templará o lo convertirá en cenizas -las elecciones del 2021-. Las que enfrentará sin la sombra protectora de AMLO.

Pero, sufriendo desde adentro, la existencia del apetito feroz demostrado por sus líderes, quienes cegados por el triunfo de julio del 2018, creen que la historia se repetirá en forma idéntica y automática, y esa ilusión se constituye en fuente de empecinamiento por figurar políticamente a costa de lo que fuere, luchando con desesperación por cargos partidarios, imponiendo a sus grupos para ir al encuentro del 2021, por sus diputaciones, alcaldías, regidurías, puestos claves de gobierno.

¿Pero, qué pasará si el sueño se les convierte en pesadilla, y descubren que no les salieron bien las cuentas, porque se debilitaron en luchas internas; llegando a la batalla crucial contra la oposición, sin más armas que su soberbia y sed de poder, encontrándose con una dura lección de los electores?

prd en declive

Existe un ejemplo claro e histórico, sobre cómo un partido de izquierda no supo construir con humildad e inteligencia, su advenimiento al poder en 1997.

Ese año, el PRD pintó de amarillo el sur de Sonora. Pero el triunfo electoral enfermó a sus dirigentes. No construyeron caminos que los afianzara como buenos representantes populares. Creyeron que las elecciones siguientes -2000-, serían iguales, porque habían sido tocados por la diosa de la victoria.

Pero, mientras los perredistas saboreaban el poder y hacían planes personales –no de partido- para repetir en los mandos, la ciudadanía que los entronizó tres años antes, se preparaba para desbarrancarlos sin misericordia, porque descubrió que eran ídolos con pies de barro.

Algo semejante podría sucederle a Morena, si no alcanza a nacer correctamente, trayendo bajo el brazo los valores de unidad, congruencia, lealtad, pero sobre todo humildad.