Por FRANCISCO ANGULO ALBESTRAIN/DIRECTOR GENERAL

El tema que hoy nos ocupa es uno que, por la sensibilidad del mismo, vale la pena ser tocado a fondo; se trata de los lotes en los panteones municipales de Cajeme y la posibilidad que tiene la ciudadanía para adquirirlos a futuro, donde se debe observar el punto relativo al incremento exorbitante que recientemente se le aplicó a esta última modalidad.

Resulta que hoy, a diferencia de administraciones anteriores, quien desee comprar un espacio para sepultar a sus seres queridos en un futuro cercano o lejano o, incluso, para prever su propia sepultura, deberá hacerlo a un costo de 12 mil pesos, a diferencia de aquel que lo adquiere para sepultar en lo inmediato, que es de 959 pesos.

Dicha resolución fue dada a conocer recientemente, y explicada posteriormente por el director del DIF Cajeme, el psicólogo del CIFA –con licencia–, Santiago López Meza, que manejó la especie de que es justo que quien compre un espacio para uso inmediato, pague 959 pesos, pero quien lo haga a futuro, su costo subirá casi 13 veces, dizque porque todos los que adquieren terrenos en el camposanto, son revendedores y los quieren para “engordarlos” y venderlos más caros; es decir, la medida tiene la finalidad de desalentar la intención de hacer negocios con dichos espacios, además que en panteones privados, el costo de un terreno a futuro es de 22 mil pesos. Una ganga, pues, la del DIF Cajeme.

A juicio de un servidor, no debería ser tan cuadrado el criterio a utilizar para la venta de estos terrenos a futuro, y se tendría que hacer una revisión de cada caso, una vez que alguien muestra su interés en este tipo de operaciones.

Por ejemplo, debería revisarse si el comprador tiene familiares sepultados en el lote aledaño al que busca adquirir, ello porque muchos ciudadanos prefieren que toda su familia sea sepultada en un mismo lugar, para efecto de la reunión familiar que se da en las fechas de aniversario y Día de Muertos, Día de la Madre o del Padre.

Esperemos que esta sugerencia sea tomada en cuenta en favor de las familias cajemenses y que, por otra parte, al paso del tiempo no sepamos de algún funcionario de la actual o de otra administración, que se haya adueñado de varios de estos predios o aprovechado para hacer obras a favor de su propia familia, a costos muy provechosos o nulos, haciendo uso de sus influencias como autoridad, para después imponer dichos costos exorbitantes al común del ciudadano. El tiempo lo dirá, créame que todo se sabe tarde o temprano.

Recordemos que durante la administración municipal encabezada por el entonces alcalde Rogelio Díaz Brown, los colaboradores del entonces síndico Manuel Montaño Gutiérrez llevaron a cabo una revisión y expropiaron lotes que después de muchos años de haber sido adquiridos no estaban siendo usados, pagando a sus propietarios el valor actual de los mismos. Eso, creo, también es justicia y algo similar debería hacerse en la actualidad.

Por hoy es todo.

Hasta la próxima.(Francisco Angulo Albestrain es periodista con 25 años de experiencia, con trayectoria desde 1994 en medios impresos y electrónicos, además de haber prestado sus servicios en el área de Comunicación Social en tres distintas administraciones municipales de Cajeme)